miércoles, 24 de febrero de 2010

Gaia, un pedido.

Gaia, dulce y materna, te pido me regales una compañera.

Que ande por los treinta.

Que tome sus decisiones sin miedos y que sepa volar sin mis hechizos.

Que jamás termine de crecer y sea rebelde con los demonios.

Que le guste el facebook, leer a Borges y escuchar todas las músicas.

Que sepa el conjuro que convierte el agua en brebaje de amor.

Que sea de piel mariposa, fantasiosa y tibia. Sus alas al natural.

Que sea un dínamo, inquieta y creativa. Sus territorios bien demarcados.

Que su gusto sea de abolengo, auténtico, sobrio y refinado.

Que me acompañe a Sión y a las estrellas sin fin.

Y que eternamente sepa decir su verdad.

Lucifer Contesta.

lunes, 8 de febrero de 2010

Un pecado en St Clement's Church (XI).

Estaba abrumado, me sentía culpable de algo entre nosotros, sus ojos azules, con el contraste de luz que ingresaba amarillento a nuestra mesa, se tornaron negros profundos. Era evidente que la adoraba. Ella estaba solemne, liberada, feliz, llena de vibra y poder.

La mesera, perspicaz y sonriente me alcanzó la carta de pedidos. Pide la tortilla de queso, tocino y tomate, viene con frijoles, huevo a la inglesa y papas fritas, aquí es espectacular – dijo Sophie; pero mi mirada no sacaba los ojos de su fino y hermoso rostro anglo-juvenil.

¿Qué pasaría si salimos a otro lugar? – dije – aquí me siento en una escena de teatro llena de espectadores.

¡¡¡Listo Vamos caminando a la playa!!!– con alegría y sonrisa cómplice salimos, no sin antes dejar una propina a la amable mesera.

Que extraordinarias criaturas éramos caminando por Liverpool, completamente enamorados del placer, del amor, de nuestros cuerpos, de la vida y de todas las emociones juntas.

Habíamos sufrido una separación involuntaria pero tácitamente convenida, las circunstancias lo ameritaban. Ese distanciamiento sirvió mucho a ambos para evaluar nuestras experiencias, creencias, deseos y lo que realmente queríamos de la vida. Sophie altamente sensible a pesar de su sequedad inglesa soltó unas lágrimas que me turbaron, me detuve cogiendo sus manos y me aproximé lo suficiente para sentir su mirada y respiración a escasos milímetros. No le decía nada sólo la miraba con la ternura más grande que alguien pueda imaginar.

Yo intuía claramente que lo nuestro no era posible, por más deseo y cariño desplegado, no éramos realmente una pareja con futuro sólido. Mi corazón estaba comprometido en Lima con una preciosa colegiala que me esperaba ansiosa y llena de nostalgia. Sophie pertenecía a la clase de mujeres que hacen lo que quieren y difícilmente pueden durar emparejadas, le cuesta comprometerse; tal vez uniones de algunos años, pero toda la vida no. En cambio yo era el típico latino que románticamente creía en el amor eterno, como ese que muy bien describe García Márquez en su obra “El amor en los tiempos del Cólera”. Años más tarde aprendí que todo es posible, incluso el amor de un día o de unas horas. Al amor no se le debe despreciar jamás, venga con el disfraz que venga.

Caminando por las estrechas calles de Moonlight Bay, un barrio cercano a St. Clement Church, paso obligado camino a la playa, vimos, a unos pasos de la iglesia, un parque pequeño lleno de pimenteros, unos árboles fantásticos por su extraña forma, con preciosas bancas; típico lugar para enamorarse. Ambos nos sentamos plácidamente a hablar de todo, de su amiga Nicole y terribles manías de compras, sus ronquidos nocturnos y lesbianismo aún no declarado. Por mi parte le conté con lujo de detalles el concierto de los Queen’s, de mis cuasi-primos irlandeses marihuaneros empedernidos, así como de mi rudo atraso en la universidad por quedarme en Inglaterra únicamente por diversión.

Ahora los ojos de Sophie eran de un azul acero, como un mar tranquilo al atardecer. Mi deseo por ella estaba encendido, sentía un tsunami interior, sus carnosos labios me hipnotizaban y sentí que mis labios se dirigían como un tigre a su presa. Nos besamos intensamente, como si nunca más fuésemos a tocarnos, la humedad y calor de su boca era tan dulce que decidí parar y proponerle algo más íntimo en un hotel. Ella estaba en trance, no quería detenerse; insistí otra vez, y me cogió la mano llevándome directo a la iglesia St. Clement Church, que estaba a unos metros del parque. No entendía que quería, ella seguía jalándome aún dentro de la iglesia hasta que llegamos al confesionario. La iglesia vacía y en penumbra, las bancas flanqueaban la larga alfombra hacia el altar que parecían inclinarse a nuestra presencia, la luz escasa contrastaba con la total oscuridad del interior del confesionario. Entramos y cerramos la puerta de la reliquia católica del siglo VIII, la agitación y el calor corporal, los besos ardientes y mis manos volvieron a desbaratar la ropa ligera de Sophie. El olor a caoba, la oscuridad penetrante dentro del confesionario, los aromas de coco de su bronceador, su magia profunda, todo mezclado con distintos sabores penetrantes provocaron el éxtasis explosivo que por un instante me transportaron a un planeta de oro rojizo con un valle lleno de pirámides y flores en el mar.

Magnetismo, atracción real y profunda son los requisitos del deseo, pero para amar se requiere mucho más que sólo el deseo.

Me persigné al salir de St. Clement Church, las bancas esta vez parecían hacer cola para despedirse.

No te despidas - le dije – nunca digas adiós, si no hasta siempre; mis ojos se humedecieron, era inevitable.

Te extrañaré mucho, tengo tu dirección te escribiré dándote mi nueva y definitiva dirección y teléfono. Por favor no dejemos de estar en contacto – dijo Sophie con mucho cariño.

Así será, estaré atento a tu carta y pronto sabrás de mí. Tal vez el destino nos vuelva a unir, aunque nunca lo sabremos, el destino juega con nuestras vidas y quizás volvamos a encontrarnos.

Nicole me espera – dijo Sophie – que tengas un lindo retorno a Lima y siempre que prepares fish and ships házmelo saber jajajaja

Su beso final fue breve, su mirada era de azul claro brillante y su sonrisa fue tan dulce que hasta ahora la tengo en mi memoria. La vi alejarse y secar sus lágrimas.

Que rara que es la vida, todo lo que podemos tocar, el cuerpo maravilloso de una mujer, la piel encendida de pasión, eso tan real, tan real a nuestros sentidos como el brillo de los ojos enamorados de una fémina, son sin embargo, menos reales de lo que nunca podremos tocar, oler, ver o degustar. Los amantes en los parques son más irreales de lo que creemos o sentimos, son mucho menos sustanciales que la amistad, el amor o nuestra profunda soledad.

De regreso sentado a la ventana en un Boeing 727 de Brithis Airways, clase económica, escribía mis memorias de estos 3 meses de inmersión en la cultura inglesa. Mirando el inmenso gris verdoso mar Atlántico me decía a mi mismo: “Nunca imaginé que cometería un pecado en St. Clement Church”.

Fin …

Lucifer Contesta desde el corazón…

Foto: Patrick Bayliss.

sábado, 9 de enero de 2010

Un pecado en St Clement's Church (X).

Si recordamos nuestra vida, veremos que de todo lo que vivimos hasta hoy, sólo nos quedan recuerdos. Normalmente buscamos placeres momentáneos, que al gozarlos, desparecen como si se nos escaparan de las manos. Por eso, si sientes que el amor late en tu corazón, no lo rechaces, no huyas, pues por más extraño que aflore en tus pensamientos o reacciones, el Amor todo lo llena, cubre, atrae y será como un faro potente que todo lo iluminará. Y aunque huyas o te ocultes, te hallarás dentro de un universo paralelo que nunca te abandonará.

Toda experiencia de Amor es necesaria, sea corta, larga o discontinua y no siempre será igual; rechaza y huye de esos consejos sobre el Amor pues cada experiencia es única y hecha para un propósito determinado. La experiencia y raciocinio sólo te ayudarán a comprobar que sin locura y ceguera no hay Amor. No te prohíbas amar, no te inhibas de ser amado o amada. A veces llega el Amor de maneras totalmente atípicas, debemos dejarnos llevar.

Si cabe un consejo sería que debes valorar el tiempo que le darás a tu relación de Amor, tiempo que jamás regresará, en consecuencia, deberás saber distinguir entre una simple atracción, pasión, obsesión, deseo o ilusión, de un verdadero Amor.

Sophie se sentía totalmente cómoda en su nueva situación en casa de su amiga Nicole, habían transcurrido 10 días de su feliz decisión de romper su matrimonio y Paul lo había aceptado, con dificultad, pero con resignación y tristeza. Dorothy - prima de Sophie, había hecho todo lo posible por juntar a Paul con Sophie a fin de que lleguen a una conciliación. Todos sus esfuerzos fueron en vano, Sophie tenía la firme posición, irrevocable y definitiva de divorciarse lo antes posible. Años más tarde se casó con un holandés miembro de la tripulación del Queen's Mary y tuvo 5 bellas hijas; volvió a divorciarse y ahora vive con una de sus hijas y nietos. Hace muy poco tiempo me ubicó por facebook, sus fotos lo dicen todo, es feliz, gruesa, refinada en actitud y muy sofisticada dama inglesa.

Kevin, Steve y yo estábamos alojados en el hotel Kensington Abassadors, de Londres, mayormente ocupado por españoles y uno que otro europeo. Estos primos eran unos degenerados irlandeses, muy listos para comprar estimulantes en las farmacias así como conseguir los famosos "joints" (cigarros de tabaco y kif). Todo el santo día me ofrecían su arsenal de drogas y no había día que no estén en algo. Ese arsenal era el principal anzuelo para captar a las chicas en los parques y centros juveniles. Realmente impresionante el consumo de estimulantes, marihuana y kif en esta ciudad.

Fueron 4 noches y 5 días de absoluta inmersión en la juventud inglesa de aquel entonces. Me sentí como un extraterrestre aficionado a la antropología, pues me adapté inmediatamente a todos sus modos y gustos excéntricos. El concierto fue espectacular, nunca olvidaré a Freddy Mercury y "Keep yourself alive", unos verdaderos dioses de la música del siglo XX. En el Queen Live At The Rainbow Theatre (London) de 1974, ocurrió de todo, estimulados por el calor, las drogas y una enorme necesidad de escape, podías ver chicas semi-desnudas haciendo el amor entre ellas, o también con sus parejas masculinas. La excitación era la onda. Obviamente había mucha gente que no compartía esta "moda escapista", sin embargo, podría decirse que la mayoría estaba en esa tendencia. Hoy todos son unos ciudadanos y ciudadanas respetables.

De regreso en Liverpool y en automático Kevin y Steve cancelaron todo vestigio de drogas; sabían que Patrick era intransigente en ese tema, y vaya que respetaban esa política. Lo único que no respetaban era el horario de sueño, entonces se pasaban la mañana entera en cama absolutamente dormidos y toda la noche y madrugada deambulando por toda la ciudad. Y aunque me incomodaba tener a estos primos postizos en "mi cuarto", con todas sus maletas tiradas, camas sin tender ni arreglar, nos hicimos muy amigos. Hoy también son unos excelentes padres y profesionales altamente respetables. Sólo faltaba una semana para regresar al nuevo continente, a mi querido Perú, a mi querida Lima, inocente y provinciana, que atacada por un gobierno militar y a punta de "toques de queda" nos tenía muy educados.

Los días se volvieron rutinarios, las conversaciones rodeaban los mismos temas y los lugares de visita turística se habían agotado. Una mañana decidí salir en busca de una hamburger en un "beed and breakfast" cercano a casa. Recordaba a Sophie con nostalgia y deseo, pensaba en ella pero sabía que nunca más volvería a verla, buscarla o intentar algo. Imaginaba que estaba en otra situación buscando un departamento, o tal vez regresar a regañadientes con sus padres, o a la casa de algún familiar o amiga en Londres; me sentía como una burbuja extinta en su vida. Si algo quería, en algún momento, era pedirle que no me olvide y perdone mis conflictos internos, no los supe manejar. De hecho entre los dos había mucho en común, si bien la atracción en esos 2 meses pudo menguar, lo más importante era que nos compenetrábamos mental y emocionalmente; mi paciencia y su impaciencia eran tan complementarias que podíamos pasar horas sin darnos cuenta; y, mi pasión por su cuerpo era tan poderosa que todo el tiempo tenía que disimularla, no quería asustarla con mi explosivo libido.

Llegué al Pineapple B&B que tiene indudablemente las hamburguesas más deliciosas del Reino Unido, hechas al puro estilo del roast beef, con una salsa irlandesa, algo de pimienta y por cierto los pickles. No había aire acondicionado, solamente usaban unos ventiladores de techo que muy poco aire distribuían, sin embargo, el ambiente era agradable y usaban unos aromatizadores hindúes que con pequeñas velas calentaban la esencia perfumada. Había un lleno total y tuve que hacer unos minutos de pie hasta que quedó libre una mesa. No terminaba de sentarme y una voz pronunciaba mi nombre - era Sophie.

Ella y Nicole salían de la toilette, habían desayunado y se marchaban al centro comercial para hacer shopping. Mi emoción fue tan evidente al verla que Sophie le pidió a Nicole tome la delantera.

...............continúa..........

martes, 29 de diciembre de 2009

Un pecado en St Clement's Church (IX).

En un sueño reciente un extraterrestre de color lapizlazuli me decía que los humanos vivimos en un tiempo alternativo paradojico, y por cuestiones de ciclos cósmicos el tiempo alternativo se fusionará con el Tiempo Auténtico Universal, y nacerá una temporalidad diferente. Hoy se dice que este 2012 habrá un cambio dramático ¿será esta clase de cambio la que veo en mis sueños? No lo sé, lo que si sé es que cuando Violeta me miraba con ansiedad preguntándome por Sophie, me quería fugar a cualquier dimensión o mundo paralelo con solo pestañar.


Pero tuve la iniciativa de pararme con frialdad, coger los discos de los Big Boys y los Drifters, entregárselos a Violeta y decirle "si desean de vuelta sus discos no hay problema, dáselos tu misma, entiendo que son de colección y deben valer mucho ahora". No, no - dijo Violeta - Sophie ha dejado a Paul, se ha ido hace una hora a la casa de una amiga con sus maletas. Paul está desesperado tratando de que Dorothy - prima de Sophie - le hable y convenza de tomar las cosas con calma y naturalmente que regrese a su casa. Dorothy me ha llamado para contármelo todo y me dijo que tu habías estado con ellos minutos antes de que discutieran ¿pudiste advertir algo?

La experiencia nos enseñará que amar no significa apoyarse en alguien, y que la compañía no siempre significa seguridad. Aprenderemos que los besos, por más bellos y dulces que sean no son cadenas, ni obsequios, ni esperanzas. Y si un día tu pareja se vá, sabrás aceptar los hechos con la cabeza erguida, la mirada al frente, con estilo, elegancia y con madurez, jamás con la tristeza de un niño. Pero lo más importante es que aprenderás a construir tus sueños en el hoy, porque el terreno de mañana es incierto para los sueños y el futuro tiene la pésima costumbre de caer en el abismo de la nada.

Sophie no soportó más la idea de seguir con Paul; esa noche, imediatamente cerré la puerta despidiendome, ella decidida inició una conversación directa de rompimiento, le pidió a Paul comprenda que entre ellos no había nada más que agradecimiento y bellos recuerdos, pero que ya no había amor ni atracción. Paul, rompiendo su flemático temperamento, le suplicó que lo piense mejor y le ofreció unas vaciones en el Caribe. Pero Sophie estaba decidida, hizo sus maletas, llamó a su amiga Nicole, llamó al taxi Crown Real y se marchó para siempre.

Es preciso ser conscientes de nuestros pensamientos, de nuestras palabras y de nuestras actitudes para crear la realidad que queremos. También es preciso saber perdonarnos a nosotros mismos y a los demás. Juzgar y criticar no es la salida. Con el tiempo aprenderemos a estar en un estado de conciencia, en donde somos el observador permanente, que advierte lo que está sucediendo en el momento presente. Todo se desarrolla desde ese punto.

Patrick, Violeta y yo estábamos en la mesa de diario absolutamente consternados, mudos y escuchando las noticias en TV. De pronto el teléfono sonó otra vez, era Paul pidiendo a Patrick lo recibierá en nuestra casa en unos 15 minutos, quería desahogarse. Naturalmente eran tan amigos que Patrick accedió inmediatamente. Mi mente sólo recibía imágenes terribles, veía a Paul encontrando mis calzoncillos y trayéndolos consigo a casa para desenmascarar toda la situación, también imaginaba que él se había dado cuenta de todo lo ocurrido esa tarde en su casa y disimuló no saber nada hasta confrontar a Sophie luego que me despedí. El terror invadía y nublaba toda mi mente.

Violeta me preguntó ¿que piensas? te veo cuasi-autista, relajate ¿porque no traes el whisky? en unos minutos será indispensable. No soy de tragos pero esa noche mi garganta sintió un fuerte deseo de un vaso doble. Me dirigí al bar saqué un antiguo whisky single malt The Macphail's, me serví tres cuartos de vaso puro con hielo y de un sorbo me sequé medio vaso. Sonrisa en la cara, whisky en la mano derecha, vaso en la izquierda y sonó el timbre, Paul estaba en el umbral de la puerta.

Patrick corrió a la puerta y recibió al atribulado Paul, se sentaron como si nada hubiese ocurrido hasta que Paul rompiendo su ecuanimidad grito “¿por qué me está sucediendo esto a mí? ¿por qué Sohpie me trata así? ¿por qué mi vida es un desastre? Me serví otro vaso doble de whisky, Patrick hizo lo mismo y le sirvió un vaso lleno a Paul, puro y sin hielo. El hombre estaba devastado y como un niño en profunda tristeza, su paloma había volado del nido y jamás regresaría.

El dolor es como el fuego que debilita al acero y el miedo es como el martillo que modela la espada. Dependerá del herrero la calidad del acabado y del filo duradero. Por eso, cuando algo fuerte nos pasa debemos preguntamos ¿qué mensaje necesito escuchar?, ¿qué estoy haciendo para atraer esto?, ¿en dónde no estoy siendo poderoso o poderosa? Tu eres el herrero que debe automoldearse asi mismo, no esperes que sea la escuela, la universidad o un maestro quien defina tu realidad. Debes aprender a escuchar esa sabiduría que está dentro de tí, todos podemos empezar ahora mismo.

Era media noche y Patrick junto a Paul habían consumido 2 botellas de whisky, Violeta se sumía en sueño, decidió acostarse, asi que con mucho cariño y compasión se despidió de Paul. No vacilé un segundo e hice lo mismo.

Mientras me acostaba recordaba que Sophie me comentó que Paul era muy bueno con ella pero nada afectivo, ella se sentía como un adorno más en la vida de su marido.

Casi siempre tomamos a la ligera a las personas que más nos importan; por eso, siempre debemos decirles que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que las veamos. Eso es totalmente cierto.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Un pecado en St Clement's Church (VIII).

El amor comienza con el pensamiento, somos lo que pensamos. Los pensamientos amorosos crean experiencias y relaciones amorosas. No puedes amar a nada ni a nadie a menos que antes lo respetes seriamente como a ti mismo. Si deseas ser amado, todo lo que debemos hacer es dar. Antes de comprometerte a una relación no te preguntes por lo que la otra persona te pueda dar, sino por lo que tú puedes darle a ella. El gran secreto de una relación amorosa, feliz y duradera es centrarte siempre en lo que puedes dar, en vez de lo que puedes sacar de ella. Eso no significa perder la perspectiva de lo que tú debes darte en primer lugar. Y para encontrar un amor verdadero, primero debes encontrar a un amigo o a una amiga verdadera. El amor no consiste en mirar a los ojos del otro, sino en mirar juntos en la misma dirección. Si deseas introducir amor en una relación, primero debes aportarle amistad.

A mis 19 años el amor era muy básico, esencialmente emocional, sensorial y erótico. La relación con Sophie era fundamentalmente pura atracción erótica mezclada con los sentimientos propios que genera el placer y la ilusión potente de la testosterona.

No recuerdo bien el almuerzo de ese día en el Merlin, del embarcadero central, lo que sí tengo muy nítido en la memoria fue cuando Paul llegó a las 6 p.m. y Sophie y yo estabamos jugando totalmente desnudos en nuestra alfombra preferida.

Toda relación deja huellas en el alma, marcas ardientes de fuego, azufre y hierro, tatuajes grabados en la carne viva a golpes del cincel del desengaño. ¡¡¡Corre al baño!!! - grito Sophie - la ví tan aterrorizada que de inmediato supe de que se trataba, cogi mi ropa en un instante veloz y corrí al baño de visitas; cerré la puerta con un cuidado extremo y silencioso. Mis latidos habían superado al de cualquier atleta en su máximo esfuerzo, mi respiración era muy tensa. Rapidamente empecé a vestirme y no estaba mi calzoncillo ¡¡¡demonios!!! - seguí vistiéndome y jale la cadena del inodoro, me lave las manos y salí suavemente como si nada hubiese pasado. No había nadie en la sala, aproveché para ver si mi calzoncillo estaba por algún lado, no había nada, asimismo miré si todo estaba en orden antes que Paul bajará con Sophie que evidentemente éstaban en su dormitorio.

Días más tarde Sophie me contó que subió como un rayo a su habitación con toda la ropa y mi calzoncillo, que se vistió en un instante, se arregló con un cepillo el pelo y casi de inmediato Paul estaba saludándola con un beso en el umbral de la puerta del dormitorio. Lo curioso es que el calzoncillo nunca más apareció.

Pero en ese momento cuando bajaron ambos a la sala y me saludaron, Sophie improvisó de inmediato una excusa indicándole a Paul que estaba visitándolos por el interés en música previa a los Beatles y que como ella tenía otros grupos favoritos no podía seleccionar algunos de los discos de acetato, que aún sellados, él conservaba en su discoteca privada.

Tuve que tragarme la explicación de Paul sobre diversos grupos musicales así como solistas que generaron la base musical que posteriormente se llamaría "beat". Puse una atención exagerada, aun cuando su actitud era algo rara, y no era para menos, ya que mi pelo estaba algo desordenado así como aromatizado por el cuerpo de Sophie durante esas 3 horas de pasión.

Paul muy gentilmente me obsequió un par de "long plays" los Drifters y los Beach Boys, y me prometió grabarme en un cassette a Roy Orbison y Sam Cooke. Cincuentón muy amable y flemático, nariz afilada y cuasi-guinda, sonreía con elegancia y cortesía, hasta que no pude más y agradecí toda la orientación musical recibida, proseguí a despedirme dándole la mano a Sophie y a Paul, al puro estilo inglés. No te vayas aún - dijo Paul - quedate a tomar un té - pero obviamente mi resistencia como actor no era nada buena y saque fuerzas para negarme amablemente y repetir mi despedida. Así fué, salí, luego de dar el adios a ambos, fuí sólo por la sala, luego al corredor y realicé una venia antes de cerrar la puerta.

A este mundo venimos con las manos vacías y al morir también nos vamos sin nada, lo único que realmente disfrutamos es el tiempo presente que sentimos y percibimos. Lo que nos hace falta, o al menos eso parece, es más tiempo. Podemos tener muchas cosas, aventuras románticas, mucho dinero, pero jamás podremos acumular tiempo para después. El tiempo se acaba siempre, se esfuma como una gota de rocío en verano, a penas somos concientes del presente, el tiempo ya se fué.

Sentía que mi relación con Sophie se acabó, no sólo por la difícil situación en la que Paul, por más ingenuo que fuese, estaba viviendo junto a Sophie. Ellos tendrían que arreglar sus problemas maritales, mi presencia era efímera y casual; tenía que terminar.

Cuando nos entregamos en una relación estamos dando lo más preciado de nuestra vida al otro, tiempo. Entonces, es preciso saber que no podemos desperdiciarlo en complicaciones inútiles, peligrosas o absurdas. Ese tiempo dado a otra persona jamás regresará, nadie podrá devolvertelo.

Caminé por las calles de Liverpool otra vez con sensaciones contradictorias, con muchas preguntas a mi mismo y con desasón por lo que pudo ocurrir si Paul nos descubría in fraganti. Hubiera sido una tragedia que no quería imaginar. Esta vez si estaba decidido a no volver a ver a Sophie, y fue definitivo en ese momento.

Llegué a casa justo a la hora de la cena y Violeta con Patrick estaban sentados en el comedor de diario con una evidente alegría en sus rostros - buenas noches que contentos los encuentro ¿que ha pasado? - dije, y Patrick sonriente me entregó un sobre con los 3 tickets para el concierto de los Queen's - todo en mi se puso alegre y feliz, abracé a Patrick, le dí un beso a Violeta y no paraba de examinar los boletos; faltaban 10 días para el concierto y 3 días para que Kevin y Steve - los primos de Patrick - lleguen a casa.

Mientras Patrick me daba consejos para que no pierda los lugares en el London Road Stadium, lugar del concierto, el teléfono sonó, Violeta contestó y hablaba amigablemente con alguien. Su mirada se dirigía a mi con cierta sorpresa. Mi conciencia empezó a darme vueltas por el estómago y a suponer lo peor. Violeta colgó el teléfono y dirigiéndose a mí me pregunta - ¡qué ha pasado con Sophie!


miércoles, 16 de diciembre de 2009

Un pecado en St Clement's Church (VII).

Transcurrieron los días y las semanas sin que dejásemos de vernos a excepción de los fines de semana que era imposible.

La contradicción interna seguía luchando en mí, a pesar de haber determinado aceptar el romance prohibido, en mi mente jugaban dos posiciones antagónicas que en ocasiones me torturaban inclinándome a abandonar la aventura por un lado, y una voz del otro lado diciendome lo contrario.

Una noche en casa Patrick advirtió mi estado taciturno y lacónico, estaba tirado en el sofá con un libro cerrado mirando el techo; era claro que no estaba feliz. ¡Qué pasa hombre! - dijo - me incorporé con una sonrisa educada - descansando le dije - pero Patrick con una expresión suspicaz se dirigió al pequeño estante de libros y seleccionó uno que abrió en un capitulo marcado por un separador, me lo dió y me dijo - si te gusta la lectura este es un buen libro para ti, hasta mañana ya es tarde, feliz noche. Gracias Patrick - no sabía de que se trataba el libro, solo esperaba que no sea algo aburrido. La verdad es que me quedé a gusto a penas empecé a dar lectura a las pequeñas historietas indígenas de diversas culturas que se habían recopilado ahí. Una de esas historietas nunca la olvidaré, pues me hizo mucho bien aplicarla en el aquí y ahora de aquellos momentos.

Un viejo cacique de una tribu estaba teniendo una charla con sus nietos acerca de la vida. Él les dijo: ¡Una gran pelea está ocurriendo dentro de mí!... ¡es entre dos lobos! Uno de los lobos es maldad, temor, ira, envidia, dolor, rencor, avaricia, arrogancia, culpa, resentimiento, inferioridad, mentiras, orgullo, egolatría, competencia, superioridad.
El otro es Bondad, Alegría, Paz, Amor, Esperanza, Serenidad, Humildad, Dulzura, Generosidad, Benevolencia, Amistad, Empatía, Verdad, Compasión, Tolerancia.
Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes y dentro de todos los seres de la tierra.
Lo pensaron por un minuto y uno de los niños le preguntó a su abuelo:
¿Y cuál de los lobos crees que ganará?

El viejo cacique respondió, simplemente... el que alimentes.

Entonces me sentí aliviado al ver con claridad mi conflicto interno y esa noche, luego de cerrar el libro, dormí plácidamente no sin antes pensar en Sophie, mi larga estadía en Liverpool, el dinero que se me acababa, el precio del concierto de los Queen's, la reserva de matrícula en la PUCP, las cartas que no escribía a mi enamorada y lo caro de las llamadas internacionales.

A la mañana siguiente decidí levantarme temprano y desayunar con mi hermana y cuñado, hecho que les alegró, pues me vieron animoso y contento. La verdad que deseaba explorar la posibilidad de un préstamo para poder financiar el tiempo extra que me estaba quedando, asimismo, era fundamental ver donde estaríamos con los primos de Patrick en Londres esos días previos al concierto. Todos esos detalles estarían en manos de mi cuñado, pero había que definirlos para evitar inconvenientes de último minuto.

Obviamente me estaba enamorando de Sophie y a estas alturas ya tenía un conocimiento de como era ella. Lo más evidente en ella es que sabe expresar con facilidad y claridad todos los sentimientos que tiene. Su sinceridad es una de las partes fundamentales a la hora de estar en pareja, siendo realmente fiel en todo momento y prefiriendo dar un paso al costado si ya no siente lo mismo. Y en eso estaba, algo contradictorio, pero explicable en la situación de engaño que vivía con Paul; en realidad lo nuestro no fue nada planificado, surgió como un geiser imprevisto y accidental; entonces le costaba asimilar lo que venía ocurriendo y desarrollar una puerta de salida que no perjudique a nadie. También ella tenía su sufrimiento y lucha interna entre el bien y el mal, su felicidad, entre lo que realmente deseaba y lo que estaba viviendo con Paul.

El sexo es una de las partes de la vida en donde Sophie sabe desempeñarse muy bien. Si bien su escaso romanticismo puede aparentar lo contrario, disfruta a tope de la intimidad y sabe sacar lo mejor de mi capacidad y gozo. Pocas mujeres son así. No es perfecta, no, más bien es algo inestable emocionalmente, ni romántica ni sentimental. Pero tiene un gran corazón y sabe dejarse seducir por aquellas personas que puedan ofecerle una vida llena de propósitos esenciales y duraderos. Infelizmente yo no era quien debía ocupar el lugar de pareja que ella requería, mi rol habría sido perfecto para que tome conciencia que su vida con Paul era insostenible.

Esa mañana visitaría a Sophie, llevaría mi ropa de baño, pasaríamos previamente por nuestra preferida alfombra china, disfrutaríamos de la piscina, me enseñaría a preparar el típico fish and chips y almorzaríamos en un restaurante del embarcadero central después del medio día.

Nos disponíamos a salir y el teléfono sonó, era Paul saludando cariñosamente a Sophie pidiendole el teléfono de un amigo en común y advirtiéndole que llegaría a las 9 de la noche puesto que tenía mucho trabajo pendiente y estaban cerrando el semestre municipal. Cuando me contó que Paul llegaría tarde sabía de antemano que regresaríamos a casa después de almuerzo, así fué, pero Paul llegaría a la hora de costumbre 6 p.m., pues suspendieron en su oficina las labores extraordinarias ese día.

.........continúa................

viernes, 11 de diciembre de 2009

Un pecado en St Clement's Church (VI).

Esa tarde Sophie decidió quedarse en casa de una amiga, Paul pasaría a recogerla en la noche y no hicimos ningún plan futuro, simplemente nos despedimos con un auténtico beso.

Regresé caminando con diversas sensaciones, sabores emocionales y angustia; aún estaría por verse cómo serían los días siguientes y el cuidado especial que debíamos planear para no ser descubiertos. No sé si la fuerte atracción erótica que sentía por Sophie era suficiente para dejarme llevar, tampoco sé si estaba naciendo algo serio entre los dos; lo que si era verdadero e indiscutible es que estabamos en pecado y en riesgo de cualquier locura por parte de Paul.

No desear a la mujer del prójimo dice el décimo mandamiento y era justamente lo que me estaba ocurriendo. Con mi enamorada en Lima jamás he tenido relaciones y me cuesta con Sophie, luego de fornicar, verla caminar desnuda, esbelta, preciosa y totalmente princesa ¿que me está pasando? casi ni me acuerdo de Patricia - mi enamorada - ni de mis mejores amigos a los cuales tenía muy presente antes de conocer a la noble british. Tenía sólo 2 años de egresado de un colegio religioso en Lima, Perú, interiormente estaba desarrollando un enorme conflicto emocional.

La luna llena iluminaba la ciudad y de pronto la iglesia Saint Clement aparecio al voltear la esquina Mac Bride famosa por su heladería italiana. Decidí entrar y así fué; era una gran oportunidad para confesarme.

No habían sacerdotes a esta hora, sin embargo observé al lado derecho de la iglesia un enorme confesionario, la estructura de caoba, las celosillas y puerta central de acceso del confesor. Obviamente el espacio interior y la altura era ad hoc para el gran tamaño de los ingleses, pero por la placa de bronce que tenía en la pared del fondo descubrí que era una reliquia en deshuso. Los protestantes no se confiesan, ese confesionario está ahí como una pieza de museo heredada del siglo diecisiete. No me quedaba otra alternativa que meditar en silencio.

Escuchar es un arte olvidado, es como una medicina espiritual que está siempre en nuestro interior, con un poder energético insospechado. Sin él, no podemos comunicarnos ni relacionarnos con los demás, entonces cuando lo ignoramos no logramos que nuestra vida tenga sentido. Necesitamos aprender a escuchar, sentarnos en silencio nos permite escucharnos y comprender. Este silencio es capaz de sanar las preocupaciones y el dolor más profundo, aunque los demás no nos entiendan, la verdad es que con el silencio se puede curar y entender todo.

Oir en silencio y auténticamente significa que podemos percibir la realidad. En silencio conectamos con nuestro ser.

Para mí siempre fué fácil meditar, recuerdo que de niño me tenían que gritar para salir del trance natural en el que entraba cuando algo me atraía en el pensamiento - pareces un opa! despierta! me decían. En este viaje descubriría a través del profesor Rohit Ratma que meditar era algo natural en mi.

Sentado en la banca con los ojos cerrados percibía el aroma de los cirios y flores del altar, sentía la paz de todo el recinto y la energía de las miles de ceremonias celebradas desde el principio. Luego empecé a orar - Dios mío por favor perdona mi pecado, permiteme saber que debo hacer, me siento atrapado por el deseo y el placer, no tengo fuerzas suficientes para negarme y rechazar a Sophie.

Minutos después me perdí en el silencio y paz interior, pasaban algunas imágenes del día en The Cavern, los bloody's marie's y bacalaos del Blue Bar and Grill Liverpool, el delicioso Darjeeling tea y el extraordinario placer de nuestros cuerpos en el hotel Stalbridge Guest. Al final mi mente quedó en blanco y mi cuerpo se relajó completamente; durante largos minutos me sentí conectado al universo del cual emanaba una música pacífica, angelical y penetrante.

Sin esperar nada de esta meditación visualicé al universo inmenso y vivo, alegre, lleno de colores y contrastes, del cual surgió una voz amable que claramente decía: "Deja que todo fluya, permite que sucedan los hechos, no renuncies a Sophie". Abrí los ojos inmediatamente, todo estaba quieto y en paz; sin pestañar me levanté y me fuí a casa.

Caminaba y quería reir de la experiencia en St Clement Church, me aguantaba la risa, hasta que un pensamiento apareció dominante en mi mente que me decía "Ríe, no te reprimas, es de humanos reir". Así fué como solté la risa inicié un trote, giré varias veces y reí por todo y por todos, miré a la Luna llena cara a cara agradeciendole su luz.

Esa noche decidí fluir.

..........continúa...........